Hagamos lo imposible con un Proyecto Posible
Las
últimas semanas han sido difíciles y tristes para la comunidad montañista. Me
quedé profundamente conmovida por la noticia de los tres montañistas
desaparecidos en el nevado Huascarán, aquí en Perú, y la reciente avalancha en
el Broad Peak en Pakistán, donde lamentablemente fallecieron diez grandes montañistas.
Escalar
montañas de más de 8,000 msnm no es para cualquiera.
No se trata solo de fuerza física; exige un esfuerzo mental y psicológico
descomunal. En este último grupo en el Broad Peak, estuvo Nirmal Purja, un
verdadero ícono del montañismo mundial. Él se hizo famoso por su proyecto de
coronar las 14 montañas más altas del planeta en apenas 7 meses, y lo hizo en
menos tiempo, además de mantener su espíritu solidario y rescatar gente de la
montaña, mientras estaba en su proyecto. Cuando comenzó, muchos le dijeron que
era una locura, que era imposible. Su respuesta quedó grabada en la historia: "Entonces,
pongamos nombre a ese proyecto: Proyecto Posible".
Tras
días revisando historias, rutas y conociendo el legado que dejaron estos
montañistas, hoy, en el Día del Montañismo, quiero
compartir unas reflexiones con ustedes.
Más
allá de la foto: El verdadero significado de la montaña
Ser
montañista tiene un significado enorme y profundo. Quizás quien no lo practica
no lo entienda del todo, o tienda a romantizarlo e idealizarlo. Ser montañista
no consiste en tomarse la mejor foto para las redes sociales; consiste en
desafiarte a ti mismo.
Durante
la ruta, la mente te juega en contra. Muchas veces pasa por tu cabeza la idea
de dar la vuelta y no continuar. Pero hay algo, muy en el fondo de tu ser, que
te impulsa a seguir adelante a pesar del cansancio extremo, el dolor de cabeza
o el frío congelante. Es ahí donde descubres que eres capaz de dar mucho más de
lo que creías.
Solidaridad
a miles de metros de altura
Nunca
he visto mayor solidaridad que en la montaña. Arriba no hay abundancia, pero lo
poco que se tiene, se comparte. El principio es claro: siempre se cuida al
grupo. Se acompaña al que va más lento, se apoya al que ya no puede más y se
vigila que todos estén conscientes y bien.
Si
aparece una señal de alerta médica, la prioridad cambia de inmediato: hay que
descender a la persona a una zona con menor altitud. Decirle a un compañero que
debe dar la vuelta y que no hará "cumbre" nunca es fácil. Sin
embargo, tenemos un mantra: "La montaña siempre va a estar ahí, se
puede regresar en otra oportunidad". En las alturas, la seguridad
siempre va primero.
El
respeto y la preparación: La montaña no es un juego
Al
igual que en la vida, cuando no te preparas para un objetivo, es muy probable
que las cosas salgan mal. A la montaña se le toma en serio y se le trata con
respeto. Exige una preparación rigurosa en cardio, fuerza y, sobre todo, una
correcta aclimatación. Si te sientes mal o estás enfermo, no subas; espera a
estar recuperado. Si incluso estando al 100% de nuestras capacidades sufrimos
por avalanchas o tormentas impredecibles —como las que vimos en las noticias—,
ir sin preparación es una imprudencia que puede costar la vida.
Las
montañas albergan historias duras. Se han quedado con muchos de los nuestros y
no los dejan ir. A veces pasan décadas, y algunos se convierten en tristes
referencias de la ruta, como el famoso "Botas Verdes" en el Everest.
Hace poco, en julio 2026, Perú fue noticia mundial tras el hallazgo del cuerpo
momificado de un montañista estadounidense desaparecido en el año 2002 en el
Huascarán. En la montaña, un error significa que puedes perderte y no regresar
a casa.
La
montaña exige consciencia, y tu familia, tranquilidad. Habla con ellos sobre
los peligros antes de una salida a la montaña. No puedes solo desaparecer;
recuerda que, si algo te pasa en la ruta, ellos se quedarán atrapados en una
angustia que jamás podrán entender.
Turistas
vs. Montañistas
Si
vas a las alturas solo por una foto o un reel para mostrar, te puede
salir un contenido hermoso, pero eso es ser turista de montaña.
El
montañismo es otra cosa. En las cumbres todos somos familia. Ser montañista es
amar las montañas, respetarlas, acatarlas y cuidarlas. Al final del día, ese
respeto sagrado es el hilo invisible que nos une a todos.

Comentarios
Publicar un comentario